Calidad y variedad de carnes y el mejor carbón, secretos de una barbacoa o parrilla

Con el verano en plena explosión, los que sentimos especial debilidad por los placeres de la carne soñamos un día y otro también con parrilladas y barbacoas. Momentos llenos de magia y sabor en compañía de amigos y familiares que, como habréis experimentado, se prolongan hasta que el cuerpo aguante.

Son encuentros muy esperados, que tienen lugar en torno a uno de los cocinados más primarios y acertados de la carne, ya que, tanto la parrilla como la barbacoa, nos regalan una extraordinaria paleta de olores, colores, sabores y texturas.

Un modo de elaboración que, pese a su aparente sencillez, tiene también sus pequeños secretos, esos que marcan la diferencia y permiten extraer lo mejor de nuestra gran debilidad, la carne.

Para empezar, debéis tener en cuenta que no es lo mismo una parrilla que una barbacoa. Esta última dispone de tapa, actuando, si lo deseamos, a modo de horno; además de ofrecernos cocciones más lentas e impregnadas de los aromas del combustible que usemos.

Dicho esto, en ambas influyen de forma determinante dos factores: la calidad y acierto de la carne elegida y el combustible que empleemos.

Con respecto al combustible (una mala elección puede estropear el producto), podéis utilizar carbón (lo más usual y cómodo) o leña.

En cuanto al carbón se refiere, pese a que existe uno tipo, el vegetal, si queremos un cocinado que marque la diferencia, podemos optar por otros. Es el caso del carbón de encina, que aguanta más y aporta a la carne una gran diversidad de aromas.

Si, por el contrario, optáis por la leña, habréis de iniciar la preparación antes, hasta lograr el carbón idóneo. Es obvio que la leña es sinónimo de aromas muy singulares y agradecidos por la carne.

A modo de reglas generales, debéis comprobar que la brasa esté gris, siendo la temperatura idónea esa que nos permite mantener la mano durante siete segundos a una distancia de unos diez centímetros

Variada y de calidad

Con la base en marcha, centrémonos en la carne, que, para atender al gusto de los comensales, ha de ser variada, es decir de pollo, cerdo o vacuno; todas, obviamente, tienen un tiempo de cocinado diferente, existiendo piezas más idóneas para este tipo de cocinado. Eso sí, deberéis atemperarlas si las sacáis de la nevera, ya que de lo contrario se pegará a la parrilla.

En cuanto a la carne de cerdo, las piezas más recomendables son el costillar, la panceta de cerdo blanco o, si queréis mayores placeres, el secreto o la presa de cerdo ibérico.

Del pollo, lo ideal son los cuartos traseros enteros (muslo y contramuslo); mientras que, si de vacuno se trata, debéis optar por el solomillo, entrecot y chuletón, a los que podéis sumar cortes tan singulares como la entraña.

Otro bocado que resulta extraordinario en la parrilla o barbacoa es la hamburguesa; más aún si es de carne de calidad.

En cuanto a las cantidades por comensal, debéis calcular 250 gramos por niño y 500 por adulto.
Si queréis ir sobre seguro en cuanto a calidad y variedad, no olvidaros de pasar por nuestros establecimientos, en ellos os daremos más indicaciones para que vuestra cita sea todo un acierto.

¿Qué secretos tenéis para elaborar una buena parrillada o barbacoa?
¿Cuáles son vuestras piezas de carne favoritas?

Por |2019-08-13T14:23:14+00:00agosto 8th, 2019|Descategorizadas|Sin comentarios

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